Conocimiento compartido para la competitividad global de Balears

 

 
 
 
 
 

Productividad

Lletra/letra:

Valor añadido generado por cada unidad de factor productivo utilizado en el proceso de producción. Mide la capacidad de una empresa o economía para generar valor más allá de la simple acumulación de factores de producción, motivo por el que es, desde un punto de vista estratégico, clave para sostener la progresión tanto de la rentabilidad empresarial como de la renta per cápita.

 


De la gestión a la estrategia.

El concepto de productividad no ha variado sustancialmente en los últimos tiempos. No en vano, sigue ligado a medir la eficiencia de un proceso empresarial determinado o, por extensión, de un sistema más amplio como el tejido productivo de un país o región. En ambos casos el objetivo es idéntico: establecer una relación entre el resultado obtenido (bienes y servicios) y los factores que se han utilizado para obtenerlo (recursos naturales, capital, trabajo, tecnología, etc.). 

En este marco, el afán por describir, seguir y analizar la productividad emana del reconocimiento de que el valor añadido, sea a nivel empresarial o agregado, no sólo depende de la cantidad de factores productivos disponibles, sino principalmente de la capacidad de extraer un determinado rendimiento. Dicha capacidad condiciona, de cada vez más, el sostenimiento de la rentabilidad empresarial y, en un sentido más amplio, la renta per cápita. Así las cosas, a medida que se alcanzan mayores estándares de vida, las empresas tan solo pueden compatibilizar el aumento de costes (derivado de satisfacer mayores salarios y beneficios) con la estabilidad de precios que demanda el mercado si la productividad aumenta. 

Y es que, alcanzado un estadio de desarrollo elevado, el recorrido de los mecanismos tradicionales para incrementar tanto la rentabilidad empresarial como la renta per cápita –determinantes ambos del potencial de crecimiento y nivel de bienestar– es muy limitado. En este sentido, es preciso recordar que el proceso de convergencia que ha acompañado el tránsito de los países y regiones avanzados a estadios superiores ha relativizado la importancia de disponer de una dotación de factores productivos más abundante que las economías del entorno más cercano o, a su vez, de colocar un volumen de bienes y servicios superior al de las empresas competidoras. Así pues, el sostenimiento de diferenciales positivos en estas dos cuestiones deviene en el escenario actual una condición necesaria pero en ningún caso suficiente para garantizar la progresión de los réditos tanto empresariales como agregados, dado que ya raramente incorporan una carga lo bastante significativa para convertirse en una ventaja real. 

 


 
© Fundación Impulsa Balears

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Publicado también en catalán.

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