Conocimiento compartido para la competitividad global de Balears

 

 
 
 
 
 

Posición competitiva de Balears 2014

Lletra/letra:

La mejora de la posición competitiva abre el camino a profundizar en los determinantes de la productividad, tanto para consolidar la recuperación del marcador de crecimiento como para preservar el estadio de desarrollo alcanzado. 

 


Balears mejora la posición competitiva. 

Las islas ocupan la posición número 175 del ranking de competitividad global integrado por 263 regiones de la UE-28. Este resultado, obtenido de la última actualización del Índice de Competitividad Global (i|ICG) correspondiente a 2014, muestra como el archipiélago ha remontado siete posiciones desde 2011, momento en que descendió hasta la posición 182, la más rezagada del último sexenio (179, 2008).

Con todo, el impulso de la competitividad global continúa siendo un reto de importante envergadura. No en vano, el archipiélago sigue superando únicamente a una de cada tres regiones de la UE-28 y mantiene una amplia distancia respecto de los territorios que forman parte de los países más fuertes. Huelga decir que el posicionamiento balear se circunscribe a un contexto nacional en el que la mayoría de las regiones españolas se sitúan en tramos de competitividad ‘baja’ o ‘muy baja’, destacando en tramos superiores tan sólo Madrid (con la posición 59), País Vasco (98) y Cataluña (134). De acuerdo con este escenario, el archipiélago obtiene la doceava posición y precede a Murcia (179), Canarias, (180), La Rioja (183), Castilla la Mancha (197), Extremadura (206) y a las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla (244 y 235, respectivamente).

Así las cosas, Balears afronta el final del periodo recesivo en un tramo de competitividad ‘baja’ que no se corresponde con el estadio de desarrollo alcanzado y que impide el mantenimiento del nivel de renta per cápita, tal y como demuestran las cifras del último sexenio. De hecho, las deficiencias acumuladas por el archipiélago en determinantes clave de la posición competitiva, junto con el deterioro que ha experimentado la situación económica a lo largo de este periodo, explica que las islas hayan abandonado el estadio de desarrollo ‘muy alto’ que ocupaban antes del inicio de la crisis. Desde entonces, ya en un estadio de desarrollo ‘alto’, han seguido rebajando progresivamente la renta per cápita, hasta situarla por debajo de la media de la Europa de los 28 (91,23%).

Todo ello pone de manifiesto la necesidad de planificar e implantar medidas de carácter estructural que substituyan los esfuerzos extraordinarios de las políticas de demanda (monetaria, especialmente, y fiscal) que en estos momentos sustentan la incipiente recuperación de las tasas de crecimiento del archipiélago. En cualquier caso, más allá de la coyuntura, dado que la relación positiva entre posición competitiva y renta per cápita es innegable, resulta clave definir una estrategia de competitividad a medio y largo plazo que logre impulsar la productividad, pues es la única forma de asegurar la generación de las rentas necesarias, tanto del trabajo como del capital, para ubicar nuevamente las islas en un estadio de desarrollo ‘muy alto’.

 

 


 

 

 

 

 
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