Conocimiento compartido para la competitividad global de Balears

 

 
 
 
 
 

Competitividad global

Lletra/letra:

Capacidad de un país o región de producir a través de sus empresas bienes y servicios que satisfacen las exigencias del mercado internacional y, simultáneamente, mejorar la calidad de vida de la población.

 


La construcción de un nuevo paradigma. 

La globalización, la creciente interconexión de las economías, la emergencia de nuevos mercados a escala mundial y el progreso tecnológico, entre otras cuestiones, configuran un escenario cada vez más exigente y complejo que conduce los agentes económicos a apelar de manera creciente a la mejora de la competitividad. 

Este mayor protagonismo de la competitividad en la articulación de estrategias de futuro ha ido acompañado de una significativa evolución del término, que se ha transformado para adaptarse a los condicionantes impuestos por los nuevos tiempos dando lugar a un nuevo paradigma. Así pues, las formulaciones actuales obligan a hablar de 'competitividad global', una noción de vocación holística y naturaleza poliédrica que supera la visión tradicional, centrada en los resultados que un país o región obtiene en el exterior. La competitividad global profundiza en las causas de estos resultados y, todavía más, en los fundamentos del crecimiento económico y, por extensión, en el proceso generador de rentas, garante de la prosperidad. 

De este modo, la medición de la competitividad global se sitúa más allá del control aislado del tipo de cambio real efectivo (basado en la evolución de la divisa y la relación de precios de los bienes y servicios objeto de intercambio) y se centra en la vigilancia de los factores determinantes de la productividad, piedra angular de la nueva noción de competitividad. Con todo, el análisis de la posición competitiva es actualmente mucho más rico, no sólo porque aporta una primera evidencia sobre la especialización productiva y comercial de un territorio, los mercados a los que se dirige o la demanda que satisface, sino porque permite aproximarse a las palancas que activa para crear valor. Así pues, es posible validar si un territorio es capaz de generar las rentas necesarias para mantener o, incluso, mejorar el nivel de desarrollo alcanzado. 


La productividad está en la intersección.

El doble desafío que impone la noción de competitividad global, en términos de posicionamiento en los mercados y generación de rentas, sólo puede afrontarse desde la intersección de ambos objetivos. Tanto es así que estos dos objetivos únicamente confluyen cuando la mejora de la productividad garantiza el retorno de la inversión del capital y, además, es susceptible de traducirse en salarios más elevados. El resultado final, en conjunto, corresponde a una mejora de las rentas y, consecuentemente, de la calidad de vida de la sociedad. 

La productividad asume, pues, un rol estratégico en el paradigma actual de competitividad global, porque resulta clave para determinar el nivel y evolución de la renta per cápita y, así, avanzar hacia escenarios de mayor prosperidad y bienestar. Tan sólo cabe pensar que para un mismo grado de utilización del factor trabajo, la productividad y la renta per cápita son dos caras de la misma moneda. 

 


 
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Publicado también en catalán.

 

 


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