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Conocimiento compartido para la competitividad global de Balears

 

 
 
 
 
 

Una nueva estrategia para un nuevo futuro

Lletra/letra:
© Diario de Mallorca dissabte, 30 juny 2018

 

 

Tan cierto es que el futuro de la economía balear no es algo predeterminado y se encuentra abierto a muchos escenarios posibles, como que la libertad en la definición de cualquier escenario futuro se ve condicionada por las elecciones del pasado, la inercia del presente y las megatendencias, favorables y desfavorables, que se dan a nivel global.

 

Sea como fuere, dado que el aprovechamiento de cualquier dominio de libertad, grande o pequeño, obliga siempre a señalar con antelación un ‘futuro deseado’, resulta igualmente necesario poner a disposición de la sociedad ejercicios de reflexión prospectiva que permitan a los distintos actores evaluar sus costes y decidir los esfuerzos que están dispuestos a invertir para realizar con acierto el tránsito a un nuevo futuro. 

 

Este ejercicio de reflexión prospectiva es, si cabe, más necesario en un momento como el actual en el que Balears no hace sino atestiguar una pérdida continua de posiciones respecto de su entorno competitivo más cercano, hecho que aumenta el riesgo de convertirla en una economía subcontratada de las economías vecinas que ocupan una posición más avanzada en las cadenas globales de valor. Esta circunstancia, junto a la dualidad creciente que nace del mercado laboral y se extiende a muchas otras esferas (vivienda, tecnología…), deriva en un aumento exponencial de los costes sociales y ambientales que las administraciones, dado el nivel de endeudamiento acumulado, difícilmente pueden corregir.  

 

Es este punto de partida, que constata las dificultades de adaptación de la economía balear a las exigencias que derivan de un entorno altamente disruptivo, lo que recomienda forjar, en este momento, una estrategia de desarrollo futuro. Una estrategia cuyo objetivo principal no es otro que transitar desde un modelo económico-turístico fordista a otro caracterizado por la constante innovación que sea capaz de capitalizar la flexibilidad asociada a la red existente de pequeñas y medianas empresas, la capacidad manifiesta del archipiélago de atraer inversión de extranjera y la amplitud de la oferta turística actual. 

 

En la apuesta por esta estrategia de desarrollo futuro, Balears consigue que una coyuntura económica favorable, como la actual, deje de centrarse en maximizar las oportunidades de crecimiento a corto plazo y se ponga al servicio de la racionalización y/o restructuración de los segmentos productivos menos competitivos y de la sofisticación de las empresas. Esta nueva orientación, junto a la priorización de inversiones de carácter productivo, tanto en el ámbito público como privado, permite consolidar un modelo de innovación turística que aprovecha las sinergias positivas que derivan de la retención y atracción de talento. De esta forma, la tradicional ventaja competitiva que deriva de una mano de obra abundante y barata tiende a relativizarse progresivamente mientras que las rentas salariales aumentan y la capacidad de emprendimiento, asentada en una larga tradición empresarial, abren la puerta a bienes y servicios más avanzados y a nuevas formas de producir y comercializar. 

 

Paralelamente, los agentes intermedios (sindicatos, patronales, asociaciones empresariales, cámaras de comercio…) hacen gala de una gran plasticidad y con su actuación permiten el diseño y consenso de una agenda de transformación productiva, gracias también a la voluntad de otros actores (grupos políticos, medios de comunicación…) y al rol catalizador de la Administración autonómica y local. Así mismo, distintas instituciones refuerzan, en el ejercicio de sus competencias, el sistema educativo y la formación continua, mientras que se promueven, tanto desde el ámbito público como privado, centros de transferencia tecnológica, investigación, diseño y asesoramiento empresarial que nada tienen que envidiar a los de las economías más avanzadas. 

 

El dinamismo de los distintos municipios, especialmente los de interior, se ve favorecido por la disponibilidad de infraestructuras de transporte, lo que permite el desarrollo de actividades más diversificadas y de alto valor que complementan la especialización turística del archipiélago. Al mismo tiempo, la trama territorial se reequilibra de acuerdo a la capacidad de carga de cada municipio; la política de ordenación del territorio se dirige, sobre todo, a facilitar la renovación de usos obsoletos y la creación de áreas de desarrollo tecnológico; los costes de aglomeración (precio de la vivienda, congestión…) de las capitales insulares se minimizan y, específicamente, Palma se convierte en unos de los polos de desarrollo más notables del Mediterráneo con capacidad de aprovechar la complejidad del tejido productivo que la rodea. 

 

Todo ello incide positivamente en la calidad de vida de la población y en la estabilización de los indicadores de presión humana y, sobre todo, en el encadenamiento de las actividades económicas presentes en el territorio que maximizan sus complementariedades en nuevos entornos clusterizados. La capacidad competitiva de este sistema productivo estimulado da lugar a importantes excedentes y permite, así, elevar la retribución de los principales factores productivos (capital y trabajo), al mismo tiempo que asegura el sostenimiento y consolidación de un estado del bienestar robusto. 

 

En este favorable entorno, la existencia de una clase media cada vez más amplia, que presenta además una gran diversidad de estilos de vida, deriva en un aumento de la cohesión social y vehicula la transmisión de valores clave para el aprovechamiento de la multiculturalidad, los cuales se traducen en beneficios que desbordan la dimensión local. No en vano, facilita el intercambio comercial con los países del sur del Mediterráneo y contribuye, específicamente, a su desarrollo económico y social. 

 

Se trata, sin duda, de un ‘futuro deseado’ altamente voluntarista que responde, no obstante, a uno de los principales imperativos del presente: ir más allá de la eclosión de propuestas, ideas y empresas que nacen a diario y otorgarles una coherencia y una significación que esté a la altura de las legítimas aspiraciones de la sociedad balear. 

 

 

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