Conocimiento compartido para la competitividad global de Balears

 

 

IMPULSA BALEARS es una plataforma de conocimiento estratégico e interacción regional que trabaja para facilitar la toma de decisiones de los agentes económicos y sociales y la configuración de una agenda de transformación productiva con un impacto significativo sobre la competitividad global de Balears.

 


 

 

Riesgo de complacencia

Lletra/letra:
© Última Hora · El Económico divendres, 27 abril 2018

 

 

Balears ha saldado, de nuevo, el balance anual del ejercicio 2017 con una tasa de crecimiento (3,3%) superior al ritmo medio al que ha avanzado el Archipiélago desde que abandonara el terreno negativo en el segundo trimestre de 2014 y ha certificado, así, la validez del diagnóstico de expansión económica atribuible a los resultados de los últimos cuatro ejercicios. Un cuatrienio, en conjunto, durante el cual se ha ido cumpliendo, paso a paso, lo que cabe esperar de un proceso de recuperación. Primero, el abandono del terreno negativo –aunque sea de manera tímida–, luego el empuje fuerte –que denota el afán de compensar los volúmenes de actividad perdidos– y, ya este año, la moderación y consolidación del ritmo de avance propio de la normalización de la situación económica.

 

En conjunto, una trayectoria que, en estos términos, no se ha desmarcado de la que ha trazado la mayor parte de las economías avanzadas. No obstante, y sin abandonar la perspectiva regional, la economía balear se revalida, tal como lo ha hecho a lo largo del último cuatrienio, como uno de los territorios más dinámicos, una circunstancia que de acuerdo a la dimensión y posición del archipiélago, convierte las Islas en uno de los polos de desarrollo más importantes del Mediterráneo.

 

Las principales causas de este dinamismo se encuentran en el mayor apoyo que las Islas han encontrado entre los que han sido los principales aliados de la coyuntura. A saber, por el lado de la oferta, el sector servicios y, más concretamente, la cadena turística de valor –cuyo empuje ha extendido sus efectos sobre el 44,8% del PIB regional (versus el 11,1% de España)–; y, por el lado de la demanda, la inversión empresarial –como refleja, en parte, la creación de empresas (2,8% vs 0,6% de España) o el montante de los presupuestos visados de obra (37,5% vs 22,2% de España).

 

Paralelamente, la actividad se ha traducido en una mejora de los registros laborales. Prueba de ello es que la afiliación de trabajadores a la Seguridad Social experimentó un aumento del 5,5% (vs 3,5% España), tasa que ha permitido situar las Islas en la primera posición del ranking autonómico de creación de puestos de trabajo. A la vez, todas las fuentes estadísticas disponibles coinciden en confirmar una reducción del desempleo mayor que en otras regiones, una circunstancia que sitúa la tasa de paro balear (12,5%) por debajo de la media nacional (17,2%), aunque lejos todavía de los registros precrisis (7,2% en 2007).

 

En este favorable escenario, el principal riesgo al que ahora nos enfrentamos es la complacencia. Existe el peligro de que domine la sensación de que lo difícil ya está hecho y de que solo cabe ir recogiendo los frutos. Pero esta sería la forma más certera de apostar por la languidez del crecimiento. Consolidar lo realizado y asentar el progreso requiere todavía mayores esfuerzos, no solo para absorber algunos de los desequilibrios que todavía persisten asociados a la anterior fase de expansión y a la posterior crisis, sino para superarlos decididamente. Y es que mientras las estadísticas describen, por un lado, la realidad positiva de un sistema económico intensivo en la utilización de factores productivos (tierra, trabajo, capital…), son muchos los elementos de alerta que cuestionanla capacidad del Archipiélago balear de mantener el bienestar alcanzado.

 

Por ello, llegados a este punto y recuperado el marcador de los principales agregados, deviene prioritario orientar los esfuerzos a mejorar la estructura productiva y la calidad institucional. En relación al primer ámbito, es preciso recordar que uno de los rasgos más característicos de la economía balear en las últimas décadas es su tendencia a crecer en las fases expansivas aumentando la cantidad de factores productivos utilizados, con el consiguiente descenso de la productividad. Algo que, de nuevo, está sucediendo en la actualidad. Mientras que en los periodos de crisis, el tejido empresarial destruye masivamente empleo y aumenta la productividad. 

 

Ante esta evidencia, la única forma de sostener los niveles de actividad y empleo recuperados en 2017 y evitar futuras fluctuaciones a la baja es abandonar progresivamente el patrón de crecimiento que insiste en la utilización de cantidades cada vez mayores de factores productivos y sustituirlo por otro orientado a aumentar la productividad; es decir, la utilización más eficiente de los factores productivos (capital natural, mano de obra, capital físico, capital tecnológico, capital humano). 

 

En este sentido, en Balears, el problema de la productividad no reside en la falta de dotación de capital físico (maquinaria, instalaciones, herramientas, equipamientos…), pues el Archipiélago sitúa la ratio por trabajador de este factor productivo (234.201 euros por trabajador) ligeramente por encima de la media española y de la UE-28 (213.820 y 180.300 euros por trabajador, respectivamente). En cambio, las Islas presentan notables carencias en capital humano, como se refleja en el menor porcentaje de ocupados con estudios superiores (34% vs 42,5% en España) o en el elevado índice de abandono escolar (26,5% vs 18,3% en España y 10,7% en UE-28), lo que impide obtener un rendimiento adecuado de la utilización del resto de factores productivos. En particular, la utilización del stock de capital tecnológico, donde también Balears goza de una dotación superior a la media española (8.723 vs 7.150 euros por trabajador), es a tenor de los indicadores disponibles baja. Así se desprende del uso que las empresas hacen de servicios de Cloud Computing (16% vs 19% en España) y de aplicaciones CRM para la gestión (30,4% vs 37,8% España) o del número de empresas que disponen de catálogo de productos y precios en línea (35,7% vs 38,4% España), realizan análisis de Big Data (7,8% vs 8,8% España) y cuentan con especialistas en TIC (16,8% vs 22,1% España). Con todo, el momento presente reclama más esfuerzos en formación por parte de las empresas, mientras que, en términos generales, las inversiones en otras formas de capital deberían posponerse. 

 

Ahora bien, esta fotografía del sistema productivo balear no aporta toda la información que se necesita, porque la productividad empresarial no es homogénea, como tampoco lo es su dotación de capital humano o su esfuerzo en tecnología o en mejoras organizativas. Por ello, más allá del diagnóstico general, cualquier intento de proponer soluciones a la falta de productividad del tejido empresarial obliga a profundizar en las carencias, algunas de las cuales están relacionadas sin duda con el tamaño de las unidades empresariales, dada la correlación positiva que mantiene con la productividad. Sin embargo, a pesar de ser conocedores de la mayor presencia de microempresas (95,9%) en comparación con la de España (94,8%) o la UE-28 (93%), hasta la fecha, no se han planteado propuestas ni planteado programas para facilitar o estimular el crecimiento del tamaño medio de las unidades empresariales. 

 

Esto último, junto a las deficiencias en el sistema educativo, liga con la necesidad de redoblar los esfuerzos en materia de calidad institucional, pues cualquiera que sea la clasificación que se utilice, todas coinciden en las dificultades para crear o cerrar empresas, la demora e inseguridad de la justicia, la hiperproliferación legislativa, la redundancia y escasa eficacia de las Administraciones, los síntomas de corrupción, la falta de transparencia…, como aspectos que alejan a Balears de las regiones verdaderamente avanzadas e impiden, también, el óptimo aprovechamiento del capital social acumulado. Y es que la economía no es un sistema independiente del resto de la sociedad, sino una parte de ella. Por eso el futuro de la economía balear depende también del buen funcionamiento de las instituciones. 

Con todo, no cabe duda que dirigir los esfuerzos a estos dos ámbitos sería de gran ayuda para el anhelado impulso de la innovación, la calidad productiva, la diversificación especializada, la investigación y el desarrollo, pero también en todo lo que afecta el aumento de las capacidades individuales de las personas para insertarse con éxito y promocionarse profesionalmente dentro de un mercado de trabajo cada vez más exigente. De conseguirlo, Balears no solo continuará siendo, como ahora, más dinámica, sino que también será más competitiva y, por ende, más próspera.

 

 

« Tornar enrere

 

 

 

  • Itinerarios estratégicos

     

    Explora nuevas guías para contribuir al impulso de la competitividad global.

    [Suscríbete]

 

4 razones y 12 consignas estratégicas para reespecializar Balears
Octubre 2017
Clusterizar para reespecializar: en búsqueda de la intersección
[Septiembre 2017]
El rol estratégico de las organizaciones clúster
Mayo 2017
De la gestión a la estrategia: objetivos, prioridades y recursos disponibles
Noviembre 2016
IMPULSA BALEARS suma Grupotel a su patronato
05-06-2018
IMPULSA BALEARS invitada al evento de Home of Horizon
31-05-2018
IMPULSA BALEARS comparte la perspectiva clúster en el CES-Balears
25-05-2018
IMPULSA BALEARS aborda el potencial productivo de Marratxí
24-05-2018
IMPULSA BALEARS lanza una apuesta decidida por la reespecialización industrial
24-05-2018
OK Group se incorpora como nuevo patrono a IMPULSA BALEARS
22-05-2018
IMPULSA BALEARS aprueba un nuevo itinerario sobre el rol de la empresa en el impulso de la competitividad global
09-05-2018
IMPULSA BALEARS aborda el aprovechamiento del talento en Eivissa
02-05-2018

Tal vez también te interesa...